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EL PROYECTO DE CRISTÓBAL COLÓN

Mapa de Ptolomeo de 1474.

El proyecto de Cristóbal Colón

En la década de 1480, mientras los navegantes portugueses exploraban las costas occidentales del África, el marino genovés Cristóbal Colón proyectaba abrir una nueva ruta hacia el Lejano Oriente navegando directamente por el oeste.

Siguiendo a Ptolomeo, Colón estaba seguro de que la Tierra era esférica y que la superficie terrestre era un macizo de tres continentes unidos: Europa, Asia y África. Todo rodeado de un solo océano.

Durante el medioevo la mayoría de geógrafos creía que el mar que separaba Europa de Asia era muy extenso y que era imposible atravesarlo navegando. Recién a principios del siglo XV el erudito francés Pierre D`Ailly (Petrus de Aliaco) sostuvo que la ruta occidental hacia la China era corta y que solo la separaba de Europa “un mar estrecho”. Colón compró su obra “Imago Mundi” en 1481, y estudió mucho sus cartas y argumentos.

Otro estudioso que compartía esta idea era el cartógrafo Paolo de Toscanelli, quien incluso le escribió a Colón respaldando su proyecto y alentándolo a llevarlo a cabo. Estudiando sus cartas el Gran Navegante llegó a la conclusión de que el planeta Tierra era pequeño y que Cipángo (Japón) estaba solo a 375 leguas o 2000 kilómetros de distancia.

Colón soñaba con llegar a la Catay (China), Cipángo (Japón) y Cálicut (en La India), países que el famoso viajero del siglo XIII Marco Polo había descrito lleno de riquezas como especias, sedas, porcelana y marfiles. Su obra "El Libro de las Maravillas" siempre acompañó al genovés que también creía que, con el apoyo del Gran Khan, los asiáticos se convertirían rápidamente al cristianismo y ayudarían a derrotar a los musulmanes del Cerceno y Medio Oriente para poder rescatar los Santos Lugares cristianos como Jerusalén y Constantinopla.

Entre 1476 y 1478, Colón vivió en Porto Santo, isla del archipiélago portugués de Madera. Desde ahí participó en varias expediciones lusitanas hacia Guinea. También viajo a Inglaterra e Islandia. En Madera hizo amistad con viejos y experimentados marinos que le contaban sobre maderos tallados por el hombre que llegaban con las corrientes del oeste; también el hallazgo de troncos de árboles desconocidos en África y Europa. En las islas Azores un marino le contó haber encontrado cuerpos humanos de una raza desconocida en las playas del oeste. También es probable que en Islandia los navegantes nórdicos le hayan relatado leyendas de los antiguos viajes vikingos y los descubrimientos de Erick "El Rojo" y Leif Erickson.

Lo cierto es que a comienzos de 1484 Cristóbal Colón llegó a Lisboa y presentó su gran proyecto al rey Juan II de Portugal pidiéndole sea su mecenas y financie su anhelada expedición rumbo al oeste. El monarca luso rechazó el proyecto por que no creía en la teoría de “la mar estrecha” y por las excesivos privilegios que demandaba el navegante.

Colón se marchó de Portugal y enrumbó a Castilla donde después de siete años de sufrimientos la reina Isabel La Católica lo respaldaría para que haga realidad su soñado viaje.